Cómo acariciar un gato. Pasos para hacerlo bien

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Cómo acariciar un gato. Pasos para hacerlo bien
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Sabemos que los gatos no son conocidos por su amor incondicional. A diferencia de sus homólogos caninos, los gatos a menudo son reacios a mostrar afecto, de continuo nos hacen recordar que están muy bien sin nosotros, y que son ellos quienes eligen con quien estar.

Como resultado, si quieres saber como acariciar un gato, debes asegurarte de hacer lo adecuado. No todos los métodos de caricias, por ejemplo, son creados iguales. Entonces, ¿ cómo debes acariciarlo para mejorar la relación con tu gato? 

También los gatos pueden ser bastante afectuosos cuando se los aborda correctamente. Por lo tanto, tocar a un gato de la manera incorrecta puede hacer que se enfurezca, que te arañe o muerda. Naturalmente, queremos evitar esto y lograr una interacción exitosa gato/dueño.

A continuación te indicaré las pautas que pueden seguir para que tu gato sea muy feliz con tus caricias.

 

Respetar los límites del gato

Los gatos como las personas dan una gran importancia al “espacio personal”,  habrá ocasiones en las que tu gato quiere que lo dejes en paz. Debes captar las señales que pueden indicar esto, cuando tu gato esté sentado solo en la ventana o pasando el rato debajo de la cama (o en otras áreas claramente “libres de personas”) te arriesgas a una interacción hostil con tu amigo felino.

Mi gata Nina tiene sus espacios, sobretodo, en el jardín, encima de una mesa, de un banco, sus “zonas libres de humanos”. No pasa nada, la respetamos, casi siempre…

Mi gata en su rincón preferido

Interpreta el comportamiento y lenguaje corporal del gato

El comportamiento y el lenguaje corporal de un gato también pueden darte una pista de lo dispuesto que está a recibir tu afecto en un momento dado. 

El hecho de que tu gato se te acerque no significa que quiera ser acariciado. Puede estar maullando porque quiere comida o jugar. Si se frota contra tu pierna, te amasa o da un salto para sentarte contigo en el sofá, es probable que sea un momento adecuado para algunas caricias.

Deja que el gato te huela antes de las caricias

Este paso es particularmente importante, sobretodo, si se trata de un animal desconocido, pero no está mal convertirlo en un hábito, incluso con tus propias mascotas.

El primer paso para acariciar un gato es simplemente anunciarte. Incluso si estás interactuando con un gato que conoces bien, es bueno hacer notar tu presencia antes de comenzar.

Ofrece una mano o un dedo y espera a que el gato toque su nariz, deja que se familiarice con tu olor. Si te mira sospechosamente o se aleja, quizás no sea el mejor momento para pasar a las caricias. Por el contrario, si maúlla o continúa interactuando contigo ¡es bueno pasar al siguiente paso!

Después de que te haya dado el visto bueno, debes considerar al acariciar a tu gato, qué es lo mejor para él o ella. Puede parecer poco importante la forma en que mueves tu mano, pero debes acariciar en la dirección en que va el manto pelo y asegúrate de acariciar al gato, no palmearlo. 

Nunca debes bloquear su visión, ya que el extender la mano a la cara de un gato para acariciarlo puede ser percibido como una amenaza.

 

Te indico dónde debes acariciar a tu gato

Las partes de sus cuerpos preferidas por los gatos para ser acariciadas son aquellas donde se concentran sus glándulas de olor. Cuando tu gato se frota contra ti o contra la esquina de su sofá, es su barbilla y la cabeza la que hace el contacto. Cuando un gato hace eso, deja su olor en el objeto (o persona). Difundir su olor hace que su entorno huela familiar. 

Cuando acaricias a un gato en estas áreas, lo haces sentir increiblemente feliz. Y también lo estás ayudando a marcarte con su “aroma”, lo que lo hace aún más feliz. Entonces, ¿cuáles son los que podemos llamar puntos calientes para las caricias?

  • Base de la barbilla. Frota tu gato suavemente a lo largo de la parte inferior de la barbilla, especialmente donde la mandíbula se conecta con el cráneo. Es probable que empieces a oir su ronroneo.
  • Base de las orejas. Usa las yemas de tus dedos y aplica una presión suave entre o detrás de las orejas. Alrededor de las orejas es otra zona del cuerpo del gato para marcar los olores.
  • Mejillas detrás de los bigotes. Acierta en este punto y a menudo puedes lograr que tu gato muestre su placer profundamente girando sus bigotes hacia adelante, como diciendo: “¡Más! ¡Más! Sí, aquí mismo! “
  • Base de la cola. Una suave caricia por la espalda terminando en la base de la cola. Dirige tu mano desde la cabeza del gato a la base de la cola repetidamente.  Aplica una presión suave y un movimiento continuo y lento sólo en una dirección, no acaricies a tu gato a contrapelo. Haz un poco de presión en la base de la cola, aunque con precaución, hay gatos a los que desagrada.

 

Imagen extraida: https://www.youtube.com/watch?v=r6blDjB__PM

Cómo y dónde no debes acariciar a un gato

Para la mayoría de los gatos, el vientre es un área “fuera de los límites”. Aunque  hay excepciones, se debe evitar acariciar el estómago de un gato, especialmente si se trata de un gato que no conoces bien.

Uno de los mayores errores que las personas cometen con los gatos es frotar su estómago cuando están boca arriba. Cuando un gato está relajado y cómodo, pueden estirarse sobre su espalda y exponer su vientre, pero esto no significa que quieran que lo toques. Por lo general, prefieren que te relajes con ellos y que te des cunta de que se sienten seguros y cómodos contigo.

A los gatos no les gusta que los acaricien en la cola. Por supuesto, cada gato es un mundo, y tu conoces mejor a tu gato. 

A la mayoría de los gatos no les importa si les tocas la cola brevemente mientras los acaricias, pero cualquier agarre fuerte de la cola, o tocarla cuando no lo están esperando puede molestar al gato porque sus colas son sensibles, y ellos se sienten ahí vulnerables.

 

Vigila las señales de que el gato ya no quiere ser acariciado. 

A veces, incluso las caricias que tu gato agradece pueder llegar a ser demasiado estimulantes o irritantes, especialmente si son repetitivas. Si no estás atento la advertencia de parar puede llegar en forma de una mordisco o arañazo suave. Sin embargo, el gato suele mostrar señales claras y sutiles, antes de morder, de que ya no quiere ser acariciado. Esas advertencias pueden ser:

  • Orejas aplastadas contra la cabeza.
  • El gato deja de ronronear.
  • Contracción de la cola.
  • Nerviosismo.
  • Gruñendo o silbando.

 

 

 

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