Cómo saber si tu gato tiene dolor. Señales que te lo indican

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Cómo saber si tu gato tiene dolor. Señales que te lo indican
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Los gatos son animales muy estoicos, es muy fácil que se nos pasen desapercibidos su dolor o malestar.

Normalmente resulta difícil saber si tu gato tienen dolor. Claro, en ocasiones resulta muy evidente, imagínate que tiene dolor cuando sufre una notable cojera, ha tenido un corte grande o un accidente. Pero otras veces, los signos de dolor de tu gato pueden ser mucho más sutiles. Es en esa situación cuando necesitamos orientación para saber si nuestro gato tiene dolor.

Señales que podrían indicar dolor en los gatos

Como regla general, los gatos son unos “maestros” en ocultar su dolor. Afortunadamente, hay muchas señales que te indicarán un posible dolor en tu gato.

Primero, te indico cinco consejos muy generales que debes tener en cuenta:

  1. Las señales reveladoras del dolor suelen ser casi imperceptibles, gatos a menudo ocultan su dolor, por lo que los signos reveladores pueden ser sutiles.
  2. Los gatos cuando tienen dolor tienen tendencia a  morder, ¡así que ten precaución!
  3. El comportamiento, la respiración, la frecuencia cardíaca e incluso la apariencia pueden cambiar cuando el gato tiene dolor.
  4. En dolores muy continuos, lo mejor, acudir al veterinario.
  5. Los medicamentos, sólo los recetados por el veterinario.

Cuando examines a tu gato para detectar posibles dolores, ten mucho cuidado de no ser mordido o arañado. 

Nadie, mejor que nosotros, está en una mejor posición para identificar los cambios sutiles en el comportamiento de nuestros gatos que pueden indicar dolor. 

Cuando un gato experimenta dolor, los siguientes son cambios que puedes notar:

  • Agresividad anormal: Un gato con dolor, que anteriormente ha sido cariñoso, puede comenzar a actuar fuera de lo normal. Puede gruñir, o silbar cuando las personas u otras mascotas de la casa se le acercan. Puede que te ataque si intentas tocarlo, estar molesto al ser cepillado. Quizás adopte una postura muy defensiva cuando simplemente descansa alrededor de la casa.
  • Cambios en la respiración: los gatos con dolor pueden presentar una respiración más rápida y más superficial de lo normal. También pueden jadear. Incluso puedes percibir cambios en el movimiento de los músculos abdominales y los del pecho.
  • Cambios en el corazón y el pulso: en ocasiones presentan un aumento del ritmo cardíaco o del pulso, sobretodo,  cuando tocas o mueves la zona con dolor.
  • Excesivo ronroneo: si tu gato muestra exceso de ronroneo, esto puede estar relacionado con la aparición de dolor.
  • Estado de inquietud o nerviosismo en el gato: el gato con dolor puede que no encuentre un lugar cómodo para recostarse. Del mismo modo, puede que se levante y acueste, demasiadas veces, tratando de encontrar una postura cómoda.
  • Disminución en su actividad diaria: Puedes notar que tiene menos energía o menos resistencia para participar en actividades que antes eran agradables, como perseguir juguetes o cazar. Sus patas traseras pueden temblar cuando está de pie o en reposo. Quizás notas que ya no salta sobre muebles, árboles de gatos o alféizares de ventanas. Puedes notar cojera.
  • Quiere que lo dejen solo. Si el gato repentinamente prefiere estar solo, comienza a evitar a otros mascotas en el hogar, o parece gruñón o malhumorado, algo probablemente vaya mal.
  • Cambios en sus ojos: Los ojos son buenos indicadores del dolor en los gatos. Con frecuencia, el dolor en otras partes del cuerpo se refleja en pupilas más grandes (dilatadas), mientras que el dolor en los ojos puede manifestarse en pupilas más grandes o más pequeñas dependiendo de la lesión subyacente o del proceso de la enfermedad.
  • Cambios en el consumo de los alimentos y el agua: los gatos con dolor a menudo comen y beben menos. 
  • Cambios en el aseo personal: es posible que notes una disminución en el acicalamiento del gato. Sin embargo, un gato con una herida puede lamer excesivamente el área afectada.
  • Cambios en el nivel de energía: la mayoría de los gatos con dolor muestran una disminución general en su nivel de actividad. El gato duerme más, corre y salta menos de lo normal. Muchos gatos se esconden, cuando tienen dolor, debajo de las camas de los sofás, o en los armarios.
  • Cambios de movilidad: los gatos que experimentan dolor a menudo se mueven menos.
  • Problemas para hacer sus necesidades: los gatos que tienen dolor de espalda, por cualquier motivo, pueden tener dificultades con la postura necesaria para defecar.  A veces incluso pueden llegar a estreñirse. Sin embargo, el dolor en sí también puede conducir a una motilidad lenta de los intestinos y, por lo tanto, provocar el estreñimiento. Los gatos con dolor en las articulaciones o en los huesos también pueden tener dificultades para entrar en sus cajas de arena, por lo que pueden comenzar a orinar y defecar fuera de ellas.

 

Posturas de un gato enfermo si siente dolor

  • El dolor en la cabeza o en las orejas puede hacer que un gato incline su cabeza hacia el lado afectado.
  • El dolor generalizado en el tórax y el abdomen puede hacer que un gato aparezca agachado o encorvado.
  • Si el dolor es torácico, un gato puede extender su cabeza, cuello y cuerpo.
  • Un gato con dolor abdominal o de espalda podría estar de pie o acostarse de lado con la espalda arqueada o caminar con zancadas.

Causas del dolor en los gatos

Entonces, ¿qué causa el dolor en los gatos? Sabemos a ciencia cierta que los gatos experimentan dolor y, de hecho, su respuesta es muy similar a la de los humanos. Al igual que nosotros, las causas del dolor se pueden dividir en dos grupos, el dolor agudo y el dolor crónico.

Dolor agudo

Es un dolor de aparición repentina, puede ser debido a:

  • Una lesión (golpeada por un automóvil, caída, hueso roto, herida por mordedura)
  • Una infección (absceso dental, infección del tracto urinario, absceso de la piel)
  • Afecciones médicas (obstrucciones del tracto urinario, coágulos de sangre del corazón, inflamación aguda del páncreas)
  • Cirugía (incluso procedimientos “menores”, como castraciones y extracciones dentales).

Dolor crónico

El dolor crónico es mucho más difícil de reconocer y diagnosticar. Este dolor tiende a aparecer lentamente y con el tiempo, pero puede ser igual de paralizante. Debido al inicio lento y constante, los gatos tienen tiempo para adaptarse a su incomodidad y las señales progresan lentamente. A menudo, los propietarios tienden a considerar esos síntomas como “normales” .

El dolor crónico incluye enfermedades, como artritis , algunos tipos de cáncer, problemas inflamatorios a largo plazo, como pancreatitis o cistitis intersticial (un tipo específico de enfermedad de la vejiga), o algunos tipos de traumas que tienen efectos duraderos.

El dolor crónico es más sutil, pero tan real como el dolor agudo.

 

Tratamiento del dolor en los gatos

Una vez que el dolor de tu gato ha sido localizado, el veterinario puede comenzar el tratamiento adecuado para resolver el malestar de tu mascota.

Condiciones subyacentes

Las opciones de tratamiento variarán según la naturaleza y la fuente del dolor de un gato. Los procedimientos y la terapia pueden administrarse para tratar afecciones subyacentes, que pueden consistir en medicamentos, cambios en la dieta hasta una limpieza o cirugía dental. El tratamiento y la resolución de la afección primaria o lesión deben ayudar a aliviar la incomodidad del gato.

Medicación

El veterinario puede recomendar el uso de varios medicamentos para el dolor para aliviar el sufrimiento de tu gato. Algunos de estos incluyen opioides (por ejemplo, la morfina) que se prescriben con mayor frecuencia en caso de angustia extrema. Por lo general, se administrarán después de un procedimiento quirúrgico o en el manejo de un gato que trata con dolor crónico para darles una mejor calidad de vida.

En el caso de que la inflamación sea la culpable del dolor, la medicina antiinflamatoria funcionará mejor. Por ejemplo, los AINE (medicamentos antiinflamatorios no esteroideos) pueden ayudar con niveles de dolor de leves a moderados.

Los corticosteroides se usan generalmente para tratar casos de artritis o alergias, pero tienen efectos secundarios a largo plazo. Como los gatos son muy susceptibles a los efectos secundarios del dolor y los medicamentos antiinflamatorios, siempres debes consultar con el veterinario antes de comenzar a tomar cualquier medicamento. 

 

 

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