Consejos para que tu gato y perro tengan una buena convivencia en tu casa

Muchas veces habrás escuchado la frase: “se pelean como perros y gatos”. Sin embargo, también habrás visto fotos y videos adorables de perros, jugando y acurrucándose con pequeños gatitos. Obviamente, no todos los perros y gatos pelean, pero la expresión tenía que venir de alguna parte, ¿no?

Si ya tienes un perro y estás considerando tener un gato o viceversa, es posible que te preguntes en qué lío te estás metiendo. ¿Tu gato y tu perro están destinados a acabar como enemigos o hay cosas que puedas hacer para que sean amigos? La buena noticia es que, aunque no todas las relaciones entre perros y gatos serán “armoniosas”, hay algunos pasos que puedes dar para ayudar a mantener la paz.

Tanto al perro como al gato, además de tratar de que convivan en paz, les proporcionarás cuidados, atención y condiciones óptimas para que mantengan una buena salud física y mental. Darles todo eso no es difícil, pero requiere constancia y conocimientos, por eso siempre debes ayudarte de webs de calidad. Una de ellas es esta tienda de animales online, en la que puedes comprar productos o alimentos adecuados para tus mascotas.

A continuación, te ofrezco una serie de consejos que pueden ayudar a que tu gato y perro puedan tener una feliz convivencia en casa.

1. Planifica con cuidado el primer encuentro gato/perro

Al igual que los humanos, en un primer encuentro entre gato y perro, es importante causar una excelente primera impresión. Afortunadamente, a los dos les gusta la comida, lo que podría ayudar a que se respeten.

Prepara la primera reunión entre gato y perro a la hora de comer, pero mantén al perro atado y a ambos animales en ambos lados de una puerta cerrada (puede ser puerta para bebés). No tendrán contacto físico, pero se olerán mientras comen.

Durante varias semanas, continúa alimentando al gato y al perro por separado, pero a ambos lados de la puerta (puerta para bebés), con ello se logra una desensibilización.

El objetivo de la desensibilización es reducir la reacción de tu perro hacia el gato a través de una exposición continua. Muchos perros tienden a emocionarse demasiado cuando ven un gato por primera vez. Su reacción exagerada podría hacer que el gato se sienta incómodo y dificultar la interacción. 

A través de la desensibilización, tu perro perderá el interés en el gato y probablemente reaccionará más tranquilo cuando lo vea, porque ya está familiarizado con su presencia.

2. Proporciona a tu gato su propio territorio

Los gatos necesitan un espacio “seguro”, que sea solo suyo, logra que esté fuera del alcance del perro para que pueda esconderse cuando se sienta amenazado. Recuerda que tu perro no debe tener acceso a estos “lugares seguros”.

Por lo general, estas “zonas seguras” pueden estar en lugares altos de la casa. Además de un “lugar seguro”, también debes tener diferentes lugares para comer y descansar para cada una de tus mascotas. Ten en cuenta, que tanto los perros como los gatos son animales territoriales.

Dado que los gatos son trepadores naturales, puedes adquirir “árboles de gatos”, o coloca una “cama para gatos” encima de una librería. Esto permite a tu gato vigilar al perro desde una distancia segura.

No olvides mantener al perro alejado de la caja de arena del gato. Los gatos deben sentirse seguros mientras hacen sus necesidades, además, a los perros a veces les gusta comer heces de gato, un mal hábito que puede hacer que tu perro contraiga parásitos intestinales. Estos gusanos pueden causar una gran cantidad de problemas de salud, como vómitos, diarrea, pérdida de peso y anemia.

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3. Trabaja el entrenamiento de obediencia con tu perro

En muchos casos, los perros y los gatos no se llevan bien porque el perro no deja de perseguir o acosar al gato. Como rara vez es el gato el que genera problemas, lo mejor que puedes hacer, para que se lleven bien, es centrarte en entrenar a tu perro. 

Entrenar a un perro para que obedezca incluso órdenes básicas te permite mantenerlo bajo control o redirigir comportamientos no deseados, como perseguir a tu gato.

4. Tómate tu tiempo

Cuando se trata de la presentación de un perro y un gato, olvídate de tener prisa. Especialmente si ninguna de las mascotas ha estado cerca de una especie opuesta, deberás dar el mayor tiempo posible para que se acostumbren el uno al otro. Si alguna de las mascotas parece asustada o insegura, retrocede y dale más tiempo.

Tu perro debe estar controlado durante cualquier reunión cara a cara, hasta que estés seguro de cómo reaccionarán las mascotas entre sí. Debido a que generalmente son más grandes, es más probable que los perros lastimen a un gato si en la primera reunión surgen problemas. Sin embargo, si el gato es “peleón”, tu perro podría encontrarse con algún que otro arañazo. Sería conveniente que mantengas a tu perro con correa durante las primeras presentaciones.

5. Intercambia sus olores

Los gatos y los perros utilizan su olfato y su vista para controlar su entorno. Dejar que tu gato y perro reconozcan y acepten los olores del otro es un paso importante por el que deben pasar para poder llevarse bien .

Hay algunos trucos para que se acostumbren rápidamente a sus olores. Puedes intercambiar su ropa de cama y sus juguetes, o simplemente frotar una toalla sobre tu gato y colocarla junto a tu perro, y viceversa. Con suerte, tu gato y tu perro podrán acostumbrarse al olor del otro en poco tiempo usando estos trucos.

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6. Mantén una actitud positiva

La positividad es una parte clave para ayudar a cualquier perro y gato a que se lleven bien. Debes lograr que todas sus interacciones sean positivas a medida que se conocen. En lugar de regañar o castigar los comportamientos negativos, intenta distraer o redirigir a tu perro o gato. Cuando estén interactuando con calma, elógialos y recompénsalos con frecuencia. 

Debes evitar regañar a tu perro en todas las circunstancias. Imagina que si regañas a tu perro cada vez que interactúa con el gato, este podría pensar que es culpa del gato que lo regañes. Esto aumentará la tensión entre los dos. Si tu perro se muestra amistoso con el gato, recompénsalo y elógialo. Esto animará a tu perro a seguir mostrando un comportamiento más positivo hacia el gato.

Continúa elogiando y recompensando a ambas mascotas por interacciones positivas para que esos comportamientos se arraiguen.

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7. No olvides que los gatos y los perros tienen personalidades distintas

Los consejos anteriores son comunes para las situaciones en las que conviven gatos y perros bajo un mismo techo. Sin embargo, debes tener en cuenta que no importa cuánto esfuerzo dediques para lograr una socialización exitosa, las cosas, inevitablemente, pueden salir mal. Y cuando esto sucede, lo más probable es que se deba a sus rasgos de personalidad.

Si un perro es agresivo y territorial, no encajará bien en una casa con un gato asustadizo. Por el contrario, un perro que envejece no querrá compartir su espacio con un gatito bullicioso. 

Si tienes suerte, tu gato y tu perro pueden hacerse amigos en un par de horas. Pero eso no suele suceder. A los gatos les lleva tiempo adaptarse a los perros y, de manera similar, a los perros aprender a comportarse con los gatos. Debes tener paciencia, tu gato y perro se llevarán bien con el tiempo. 

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