Lo qué debes saber sobre el hipertiroidismo en los gatos

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El hipertiroidismo es una afección común en los gatos mayores de 10 años o más debido a un aumento en la producción de hormonas tiroideas desde la glándula tiroides, que está situada en el cuello del gato. Se caracteriza por que se acelera la tasa metabólica y el gasto energético del gato; estaría quemando las calorías de los alimentos más rápido de lo que puede consumir a diario.

La glándula tiroides, ubicada en el cuello, es responsable del metabolismo del organismo felino. En las personas, la glándula tiroides tiene forma de “H” y se encuentra en la base de la garganta. Su posición es la misma en los gatos, pero en ellos falta el travesaño de la H, por lo que en realidad hay dos glándulas, una a cada lado de la tráquea.

En los gatos, una tiroides poco activa es muy raro. Sin embargo, una tiroides hiperactiva es bastante común. Muchos gatos mayores con tiroides hiperactiva tienen un agrandamiento real de la glándula que el veterinario puede palpar en el cuello. 

Además de la pérdida de peso inexplicable, tu gato también puede volverse más inquieto, hiperactivo, vocal y muy hambriento. 

Síntomas del hipertiroidismo felino

Los síntomas más comunes del hipertiroidismo son:

  • Aumento del apetito.
  • Ansiedad o nerviosismo.
  • Pérdida de peso (a menudo a pesar de comer más)
  • Incremento de la frecuencia cardíaca.
  • Vómitos.
  • Maullidos de noche.
  • Mala calidad del pelo, pelaje descuidado.
  • Aumento de la sed y la micción.
  • Diarrea.

No todos los gatos tendrán estos síntomas, y alrededor del 20% de los gatos con hipertiroides estarán letárgicos y deprimidos en lugar de hiperactivos. 

Diagnóstico del hipertiroidismo en gatos

Aunque las glándulas tiroides aumentan de tamaño con el hipertiroidismo, no suelen ser visibles. Para su detección se requerirá una palpación cuidadosa (examen táctil) por parte del veterinario. Sin embargo, en algunos gatos no hay un aumento claro, porque el tejido hiperactivo se encuentra en un sitio inusual.

Para confirmar un diagnóstico, se necesita un análisis de sangre, para medir el nivel de hormonas tiroideas en la sangre. Por lo general, medir la concentración de tiroxina (T4) será imprescindible para confirmar un diagnóstico, aunque a veces pueden ser necesarias pruebas adicionales.

Si el gato no tiene niveles elevados de T4 pero el veterinario sospecha que el gato tiene hipertiroidismo, pueden ser necesarias pruebas adicionales. Estas pruebas son; por ejemplo, un electrocardiograma, radiografía del tórax o un escáner con tecnecio.

gatos con hipertiroidismo

Complicaciones del hipertiroidismo

El hipertiroidismo no controlado tiene consecuencias en el corazón al provocar un aumento de la frecuencia cardíaca, pero también cambios en la pared muscular del corazón que eventualmente causarán insuficiencia cardíaca si no se tratan. A medida que la enfermedad avanza el músculo de la cámara cardiaca más grande (ventrículo izquierdo) se agranda y se hace más grueso, lo que se conoce como hipertrofia del ventrículo izquierdo.

La hipertensión (presión arterial alta) es otra complicación potencial del hipertiroidismo, aunque con menos frecuencia, y esto puede causar daños a varios órganos (ojos, riñones, corazón y cerebro). 

La enfermedad renal (enfermedad renal crónica) generalmente no ocurre como consecuencia directa del hipertiroidismo, pero las dos enfermedades a menudo aparecen juntas porque ambas son habituales en los gatos mayores. Se necesita precaución cuando ambas enfermedades están presentes, ya que el hipertiroidismo a veces puede tener efectos adversos sobre la función renal.

metimazol para hipertiroidismo en gatos

Tratamientos aplicados al hipertiroidismo

A la mayoría de los gatos les va muy bien cuando se administra el tratamiento. Existen cuatro tipos de tratamiento, cada una con ventajas y desventajas:

1. Terapia con medicamentos antitiroideos

Los fármacos antitiroideos más utilizados y efectivos son las tioamidas (metimazol y carbimazol). Estos medicamentos reducen tanto la producción como la liberación de hormonas tiroideas de la glándula tiroides. No proporcionan una cura, pero sí permiten el control a corto o largo plazo del hipertiroidismo, pero  debe administrarse a diario.

2. Extirpación quirúrgica

La extirpación quirúrgica de los tejidos afectados (tiroidectomía) puede producir una cura permanente y es un tratamiento común para muchos gatos hipertiroideos. En general, esto suele permitir una cura a largo plazo o para siempre en la mayoría de los gatos. 

En ocasiones, los signos de hipertiroidismo se desarrollan nuevamente más adelante si el tejido tiroideo previamente no afectado enferma.

Debido a que existe un pequeño riesgo de que ocurra una interferencia temporal con la regulación del calcio, generalmente se recomienda que los gatos permanezcan hospitalizados durante unos días después de la cirugía, y se  controlen las concentraciones de calcio en sangre durante este tiempo.

Después de la cirugía, se recomiendan análisis de sangre ocasionales para garantizar que se mantengan los niveles normales de hormona tiroidea.

3. Terapia con yodo radiactivo

El yodo radioactivo  es un tratamiento muy seguro y efectivo para el hipertiroidismo. Tiene la ventaja de ser curativo en la mayoría de los casos sin un tratamiento continuo.

El yodo radiactivo se inyecta debajo de la piel. El yodo es absorbido solo por el tejido tiroideo activo (anormal), lo que genera una acumulación local selectiva de material radiactivo en los tejidos anormales. La radiación destruye el tejido tiroideo anormal afectado, pero no daña los tejidos circundantes ni las glándulas paratiroides.

Sin efectos secundarios significativos, pero debido a que los gatos son temporalmente radiactivos, deben mantenerse hospitalizados por un breve período después del tratamiento como medida de precaución.

Una sola inyección de yodo radioactivo cura en casi el 95% de todos los gatos con hipertiroides, pero después del tratamiento se recomiendan análisis de sangre ocasionales para garantizar que se mantengan los niveles normales de hormona tiroidea.

4. Tratamiento dietético

Un tratamiento reciente es alimentarlos con una dieta especial que tenga controlados los niveles de yodo. Como la glándula tiroides usa el yodo para producir hormonas tiroideas, si solo se añade el suficiente yodo en la dieta para producir niveles normales de estas hormonas, esto puede ayudar a controlar la enfermedad.

Las ventajas de la terapia dietética incluyen bajo costo y facilidad de aplicación. Las desventajas incluyen las complicaciones si el gato tiene otras enfermedades o afecciones, toma otros medicamentos o suplementos o no le gusta el sabor.

Conclusión

En general, todos los gatos con hipertiroidismo necesitan algún tipo de tratamiento.

El objetivo de la terapia es restaurar la función tiroidea normal y minimizar los efectos secundarios del tratamiento sin ocasionar niveles de hormonas tiroideas inferiores a lo normal (lo que se conoce como hipotiroidismo).

Los gatos normalmente evoluciona bastante bien con el tratamiento, y si la enfermedad es reconocida de forma rápida y tratada correctamente, el pronóstico del gato será muy positivo.

El tratamiento será más complejo cuando la causa del hipertiroidismo sea un tumor maligno conocido como adenocarcinoma. Por suerte esto es raro, y suele ser la causa de un 1-2% de casos. 

El seguimiento continuo del gato después de cualquier tratamiento es muy importante, así como los controles de rutina con el veterinario.

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