Todo lo que debes saber de la Rabia en gatos

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El virus de la rabia no solo es mortal, sino que, de hecho, se encuentra en todo el mundo y puede afectar a gatos, perros y otros mamíferos, incluidos los seres humanos.

Aparte de lo obvio, la rabia es muy peligrosa porque los síntomas pueden tardar en no presentarse. ¡Es posible que no aparezcan hasta pasados unos meses!. Eso hace que sea más difícil de detectar y curar.

En otras palabras, la rabia es muy peligrosa y no debes tomarla a la ligera, además es una de las enfermedades de los gatos que se transmiten a los humano.

En este artículo te indicaré como la rabia puede afectar a los gatos, sus causas y tratamiento.

¿Qué es la rabia felina en gatos?

La rabia es una enfermedad viral fatal. Como te mencioné anteriormente, puede afectar a cualquier mamífero, incluidos los seres humanos.

La rabia en los gatos es un problema común en muchos países donde hay sobrepoblación felina de gatos salvajes.

La enfermedad afecta el cerebro del animal y a su médula espinal, lo que lleva a un resultado letal. El virus de la rabia está muy extendido en todo el mundo.

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¿Cómo afecta la rabia a los gatos?

Una vez que el virus ha entrado en el cuerpo del felino, comienza a extenderse por todo su organismo. Ataca el sistema nervioso central al extenderse por las fibras nerviosas más cercanas.

Este proceso puede tardar unos días, semanas o incluso meses.

El virus de la rabia finalmente afecta a todo el sistema nervioso. Como tal, cuando el virus se activa, causa confusión, desorientación, agresión, pérdida de apetito, comportamiento errático, parálisis y convulsiones.

Si no se cura, los síntomas de la rabia empeorarán, lo que eventualmente llevará a la muerte del gato.

¿Cómo se contagia la rabia a un gato?

La rabia se puede transmitir a través de una herida por mordedura o de un arañazo, del intercambio de sangre o saliva de un animal infectado, y muy raramente a través de la inhalación de los gases que se escapan de los cadáveres de animales en descomposición. 

Aunque el virus de la rabia generalmente viaja a través de heridas de mordedura, tu gato puede contraerlo con la saliva de un animal rabioso. También los arañazos pueden transmitir la enfermedad. Tan pronto como el torrente sanguíneo, los ojos, la nariz o la boca de tu gato entren en contacto con el virus, se infectará.

Dado que el virus de la rabia causa agresividad sin motivos, si tu gato está cerca de un animal con rabia, las posibilidades de un ataque, arañazo o herida por mordedura son extremadamente altas. 

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Los síntomas de la rabia en los gatos

Cada gato es único en sí mismo. Teniendo eso en cuenta, es posible que los síntomas no aparezcan incluso varios meses después de que el gato haya sido infectado con el virus. Sin embargo, también es posible que tu gato comience a experimentar síntomas solo días después de contraer la enfermedad.

Hay dos formas de rabia: paralítica y furiosa. En primera etapa con los síntomas tempranos de la infección por rabia, el gato solo mostrará leves anomalías. Esta etapa durará de uno a tres días. La mayoría de los gatos luego progresan a la etapa de furia, la etapa paralítica o una combinación de las dos, mientras que otros sucumbirán a la infección sin mostrar ningún síntoma importante.

Este virus se extiende rápidamente. Si no se trata poco después de que los síntomas hayan comenzado, el desenlace puede ser fatal. Por lo tanto, si tu gato ha estado en una pelea con otro animal, o ha sido mordido o arañado por otro animal, o si tiene alguna razón para sospechar que ha estado en contacto con un animal rabioso, debes llevarlo a un veterinario para recibir atención preventiva de inmediato.

Los síntomas más comunes de la rabia en los gatos incluyen:

  • Fiebre.
  • Pérdida de apetito.
  • Hidrofobia.
  • Incapacidad para tragar.
  • Pérdida de coordinación.
  • Agresión e irritabilidad inexplicables.
  • Letargo y timidez.
  • Babeo excesivo.
  • Saliva espumosa.
  • Convulsiones.
  • Parálisis de la laringe, mandíbula o cuerpo entero.

Debido al hecho de que la infección se propaga de manera diferente en cada gato, algunos gatitos no experimentarán la mayoría de los síntomas mencionados anteriormente. 

Los dos tipos de síntomas de la rabia

Una vez que el virus se haya propagado por el sistema nervioso central del gato, el animal entrará en una etapa furiosa o en una paralítica.

La rabia furiosa se caracteriza por cambios extremos de comportamiento, incluida la agresión y el comportamiento de ataque. Incluso el gato más calmado, perezoso y más amistoso puede convertirse en un animal extremadamente agresivo preparado para atacar brutalmente a cualquier persona o cosa que se cruce en su camino. La excitación, la irritabilidad y los cambios constantes en la actitud y el comportamiento del gato son comunes en la etapa de furia.

En la rabia paralítica, se presentan debilidad y pérdida de coordinación en el gato, seguida de parálisis, los gatos pueden quedar parcial o totalmente paralizados. Los síntomas son más leves en términos de cambios de comportamiento, pero siguen siendo un indicador alarmante con un resultado letal.

Es posible que algunos gatos tengan ambos tipos de síntomas de rabia. Sin embargo, algunos felinos infectados no mostrarán ningún síntoma grave antes de que sea demasiado tarde.

Tan pronto como detectes el menor signo de síntomas de rabia en tu gato, debes actuar de inmediato. Cuando comienzan a aparecer los síntomas, significa que el virus ya se ha extendido por el cuerpo de tu mascota. Las posibilidades del gatito de sobrevivir a la enfermedad son escasas si se inicia la etapa posterior a la aparición de los síntomas.

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¿Qué hacer si tu gato tiene rabia?

Ahora que sabemos lo peligrosa qué es la rabia, es hora de saber lo que puedes hacer si sospechas que tu gato ha contraído el virus.

Lo importante a recordar es que la rabia es una enfermedad preventiva.

Hay opciones de tratamiento disponibles antes y después de la exposición al virus de la rabia. Las vacunas contra la rabia están disponibles en todos los países. Se pueden administrar a tu gato incluso si nunca ha estado en contacto con un animal con rabia. Además, también existen vacunas de refuerzo contra la rabia, que pueden administrarse poco después de que tu gato haya sido mordido o arañado.

Si estás tratando de ahorrar dinero al no darle a tu gato una vacuna preventiva contra la rabia, en realidad aumentarás tus gastos. Además, una vez que los síntomas comienzan a aparecer, es probable que sea demasiado tarde para salvar a un gato no vacunado.

¿Qué hacer después de una mordedura o un rasguño de un animal con rabia?

Tan pronto como tu gato haya sido mordido o arañado debes llevarlo a un veterinario. Si tu mascota está al día con sus vacunas, informa de ello al veterinario. Si el gato te ha atacado o a otra persona, dicha persona también debe recibir una vacuna.

Debes lavar la herida con agua tibia y jabón para prevenir las infecciones bacterianas, pero no evitarás que el virus de la rabia se propague. Además, debido al dolor de la herida, es posible que tu gato no te permita tocarla.

Una vez que el veterinario ha administrado la vacuna, el gato mordido o arañado debe mantenerse en cuarentena. Esto supone permanecer estrictamente en el interior y mantenerse alejado de todo contacto humano o animal. El período de cuarentena suele durar alrededor de 45 días, durante los cuales debes vigilar cuidadosamente a tu gato para detectar cualquier síntoma del virus.

 

¿Cómo prevenir la rabia en gatos?

La forma más fácil de prevenir la rabia es mantener a tu gato controlado en el interior del hogat, limitando así su contacto con otros animales. Un mordisco o un rasguño toma solo unos segundos.

La vacunación de tu mascota antes de una mordedura garantiza su propia seguridad, así como la seguridad de toda la familia. 

No hay una prueba definitiva que pueda diagnosticar la rabia en los gatos. Si has adoptado un gatito de un refugio o de la calle, debes vacunarlo de inmediato.

Por último, si tienes un gato y un perro, trata al canino con las mismas medidas de seguridad que tratarías al gato. Limita el acceso del perro al exterior sin control y vigílalo de cerca en busca de heridas o cambios de comportamiento poco habituales. Si tu perro ha contraído el virus de la rabia, te lo puede transmitir fácilmente o a tu gato.

 

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